Desamor y fracturas

Yo quería recordarte de otra manera

Yo quería recordarte de otra manera, escuchar tus pasos cerca de mí, buscar los gritos de calma y refugiarme en los sobresaltos de placer; pero no consigo acostumbrarme. Tu ausencia dejó una herida que ha cambiado el recuerdo por lágrimas que pierden el control.

Pensé también que ningunos brazos me darán el calor de los tuyos, hasta que recordé que más que un abrazo, era una sombra. Nunca estuviste ahí, y te equivocaste al pensar que las mentiras nunca corren en sentido contrario ni golpean en la cara; porque los momentos inexactos, incompletos y defectuosos, se pierden en sus propias tinieblas.

Debo admitir que tenerte lejos es un golpe que sigue haciendo daño, pero aún si yo ignorara todo lo anterior, ya han desaparecido los días tranquilos y ya no eres más que un colmillo hundido que arranca las sienes y me impide recordar el aire, el sabor, los besos…

Te has convertido en una pesadilla que me despierta a mitad de la noche para pedirme que no te recuerde como la persona que amé, porque estás dispuesto a destrozarme siempre un poco más.

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