Soltar

Hasta que te salga bien

Recuerdo la primera vez que me sentí culpable porque alguien a quien amaba, decidió partir. Supuse un sinfín de banalidades por no aceptar que estaba en todo su derecho de no sentir lo mismo por mí. Era todo. Me enredé tanto que busqué motivos para entender en qué había fallado, por qué no era suficiente. Ahí encontré la respuesta. Todos somos distintos y amamos de forma diferente; porque no existe lo “verdadero”, sino lo real. Amar. Elegir. Crear. Ilusionar. Partir. Y rompernos ante cualquiera de las anteriores, es una decisión. No debes condenar a alguien, mucho menos a ti, por haber amado y herido, y aceptar que te amaran y te hirieran (incluso de un modo distinto). Aprende a perdonarte y apuesta -sin miedo- una y otra vez, hasta que te salga bien.

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